05/17/2026
Durante mi estadía fuera del país en el Community Engagement Exchange Program he aprendido a valorar mis voz y mi acción como joven líder de mi entorno, algunas veces nos cuesta creer en nosotros mismos y poner en valor los que estamos haciendo. Este programa me ha ayudado a conocer mis capacidades y saber expresarlas porque así como es justo reconocer nuestras debilidades, también es muy válido conocer nuestro valor. Les dejo ver este fragmento que es parte de una de mis tareas del programa:
Seguir mi vocación de contar historias ha sido una de mis más grandes bendiciones, porque a través de la Comunicación y la Fotografía he descubierto que mi voz es importante, tanto para mí como para los demás, y que sirve de inspiración para las generaciones más jóvenes; pero, por encima de todo, porque considero que a través de hacerlo mi vida ha sido una vida de servicio y amor.
Siguiendo esta pasión y este sueño, he colaborado en diversos proyectos en los que mi función consiste en comprender las necesidades de las personas y de la comunidad, con el fin de plasmarlas de una manera significativa, creativa y auténtica; de este modo, las partes interesadas pertinentes pueden sentir afinidad por la causa y verse impulsadas a la acción. Considero que esto es algo importante y extraordinario. Una historia, una imagen y una buena sensibilidad en conjunto pueden ser la puerta a un cambio.
Siempre he sentido que mi mayor motivación en el trabajo es la posibilidad de mejorar mi entorno, de modo que esto pueda repercutir positivamente en mi comunidad en Intibucá, Honduras. Siempre he creído que una sola voz —o un agente de cambio— puede marcar la diferencia.
Mi visión es que a través del arte y la educación, se puedan generar mayores oportunidades en mi entorno y ayudar a las personas a reconocer la importancia de seguir su vocación, no meramente como un medio de realización personal, sino como un canal para ayudar a los demás.