22/04/2019
EL MONTAJE DE “LA NARANJA MECÁNICA” DE STANLEY KUBRICK
“La naranja mecánica” (A Clockwork Orange, 1971) con guión de Stanley Kubrick basado en la novela de Anthony Burgess, dirección de Stanley Kubrick y montaje de Bill Butler. Música de Walter Carlos, Gioachino Rossini y Ludwig Van Beethoven.
Temas: La violencia. La dificultad de transformación del ser humano. La libertad moral. La ambición de los políticos. La sociedad distópica. La influencia de la música y del audiovisual en el ser humano.
Argumento: El joven ultraviolento Álex es sometido a un tratamiento audiovisual de shock que le transforma en sumiso. Tras un severo castigo que le lleva al suicidio recupera una violencia igual o superior a la inicial.
Estructura partiendo de los bloques secuenciales, la ubicación y los picos climáticos:
PARTE I (en la ciudad): ULTRAVIOLENCIA DE ALEX Y SU BANDA (41.52 minutos). Las fechorías de la banda de Álex (paliza, pelea, accidentes, violación), la admiración de Álex por Beethoven, el s**o con las dos chicas, el as*****to de la mujer de los gatos y la traición de los miembros de la banda.
PARTE II (en la prisión): PRISIÓN DE ÁLEX QUE CULMINA EN LA TORTURA DEL TRATAMIENTO LUDOVICO (de 41.52 a 1.24.40: 43 minutos). Álex, encarcelado, es escogido para ser reformado a través del tratamiento Ludovico, que le convierte en un ser sumiso.
PART III (en la ciudad): ÁLEX ES CASTIGADO COMO HOMBRE LIBRE-SUMISO HASTA SU SUICIDIO (de 1.24.40 a 116.20: 36 minutos). Álex es castigado y torturado por aquellos a quienes hizo daño, hasta que intenta matarse.
PARTE IV (en el hospital): RESURRECCIÓN Y VUELTA A LA VIOLENCIA (de 116.20 a 131.05: 15 minutos). Álex pacta para ayudar al ministro, experimenta de nuevo el impulso agresivo-sexual y afirma estar curado.
Cada una de estas partes o actos culmina en un pico climático: el as*****to de la mujer de los gatos (I), el tratamiento Ludovico (II), el suicidio (III), la fantasía final (IV). La estructura es parecida a la clásica pero lo que podría ser un epílogo (la parte IV) tiene duración e información suficientes como para que sea considerada una parte o acto más. La parte III (el castigo de Álex) es consecuencia de los antecedentes de la parte I (la paliza al mendigo, la humillación de su banda, la violación a la mujer del escritor) desafiando las normas del azar y convirtiendo el relato en un cuento moral. La parte II (el penal y el tratamiento Ludovico) es un “punto medio” que divide el relato y se constituye en cierto modo en el bloque más relevante por extensión y por significado.
Una de las bases morales del relato es la libertad de elección. Parece que el autor se posicione al lado de uno de los personajes, el sacerdote de la prisión. Aunque este personaje esté desacreditado desde su aparición en el penal con un sermón rutinario, ridículo y objeto de burla por los mismos internos, más tarde realiza afirmaciones como “Si el hombre no escoge deja de ser un hombre” y ante Álex sumiso exclama “Deja de ser un criminal pero también un ser con elección moral”. El tratamiento Ludovico es castrante y por tanto contrario a la libertad de elección, es preferible el ser humano criminal que el ser humano castrado, parece decir el film. La crítica de Kubrick se dirige a la ambición política, que no tiene en cuenta al ser humano sino sólo el propio beneficio, la consecución de poder. El ministro se humilla al final ante un Álex más y más cínico y agresivo al que da de comer, obedeciéndole. La frase final de Álex, “Ya estoy curado” se presta a todo tipo de interpretaciones, aunque una de las más probables es que él mismo considera que por fin vuelve a ser el de antes, habiendo superado su fase de castración. No es que esté curado por haber perdido su “ultraviolencia” e integrarse así a la sociedad sino todo lo contrario. Con la impunidad, además, que le dará la protección política del ministro. Tirando del hilo es plausible que Kubrick esté considerando la dificultad o imposibilidad de transformación a mejor del ser humano, o simplemente reforzando la tesis del ser humano como asesino al seguir la teorías del antropólogo Robert Ardrey que ya había apuntado en “2001. Una odisea del espacio”, con el Australopitecus Africanus como superviviente-asesino, y precedente del homo-sapiens, al saber cómo eliminar a un rival con un arma.
Stanley Kubrick lleva el efecto de contrapunto al límite al utilizar el “Himno a la alegría” de la Novena Sinfonía de Ludwig Van Beethoven –uno de los temas más conocidos de la historia, vinculado a la paz y la fraternidad universales- como fondo musical de imágenes de campos de concentración del período n**i. Este tema musical es el que lleva a Álex a buscar la muerte. Todo el film busca el contrapunto imagen-música. Un vistazo al esquema da fe de la cantidad de música utilizada por Kubrick, tanto extradiegética como diegética. Son pocas las secuencias con silencio musical absoluto, y abundan en cambio los montajes en los que la imagen está montada sobre la música, desde las peleas y el as*****to con música de Rossini hasta la canción “Singing in the rain” –otra canción de alegría- que es utilizada justo para lo contrario, la paliza y la violación en la casa del escritor. Más tarde, Álex tararea esta misma pieza mientras se baña en la misma casa en donde violó a la esposa del escritor Mr Alexander y éste puede reconocer al que fuera su verdugo gracias a la música.
El ritmo de montaje es preferentemente lento, con planos largos, evitando en lo posible el plano-contraplano en los diálogos, sin renunciar a él. Las peleas están montadas sobre la música y buscan el efecto estetizante desde la cámara lenta, como el castigo de Álex a sus drugos. El ritmo lento predominante contrasta con diversas secuencias rápidas o ultrarrápidas. Abundan las secuencias de montaje musical –de ritmo acelerado-, tal vez las dos más conocidas sean la de los “jesucristos rockeros” con música de Beethoven en la habitación de Álex en la Parte I (18.48 a 19.24) con alucinaciones violentas de Álex, y sobre todo la secuencia de s**o con las dos chicas (27.04 a 28.04) con imagen hiperacelerada y el fondo musical de la Obertura de Guillermo Tell de Rossini. A pesar del citado ritmo lento predominante el arranque del film es vertiginoso en cuanto a densidad de violencia ya que en menos de 15 minutos se suceden las secuencias de la paliza al mendigo, la pelea con la banda rival que se disponía a violar a una chica, los accidentes de coche, la paliza al escritor y la violación de su esposa. Poco después, el montaje musical homenaje a Beethoven, la secuencia de s**o y el as*****to de la mujer de los gatos. La parte I tiene en este sentido una densidad muy alta, que contrasta con la más lenta del resto del largometraje.
EL TRATAMIENTO LUDOVICO (The Ludovico Technique)
El pico más alto y la secuencia más relevante de “La naranja mecánica”, por su trascendencia y significado, es el del tratamiento Ludovico. Culminación del contrapunto audiovisual y a la vez símbolo de manipulación al que puede llegar el arte del cine. Secuencia visionaria, profética, memorable. El rostro de horror de Álex, el más violento de los seres, al ser expuesto a imágenes de violencia de las que no puede apartar la mirada a causa del complejo artilugio que le abre los párpados, forma parte de la antología de la historia de las imágenes. Puede que Kubrick esté advirtiendo al espectador del grado de manipulación al que puede llegar el poder al utilizar la más efectiva de las armas: el audiovisual. Este poder –según Kubrick- puede castrar volviendo sumiso a un asesino. El cine es en consecuencia el arma más eficaz de tortura y transformación.
PRINCIPIO Y FINAL
La película empieza con el rostro de Álex desafiante y, tras el éxtasis violento y el calvario que vive este personaje, termina con un Álex medio enloquecido y triunfante, con una fantasía espectacular de s**o y poder. Desde este punto de vista, la trayectoria del personaje se orienta hacia un estado de ánimo mejor (aunque puede que el triunfo del personaje sea más bien desolador para el espectador).
MONTAJE EN LOS CRÉDITOS Y SIGNIFICADOS DE “SINGING IN THE RAIN”
La tendencia al montaje imagen-música de Kubrick (y su montador Bill Butler) alcanza a los créditos iniciales, montados sobre la música de Walter Carlos (en su readaptación de una pieza de Henry Purcell) y a los finales, sobre el tema “Singing in the rain” de Arthur Freed y Nacio Herb Brown interpretada por Gene Kelly: la secuencia dura lo mismo que el tema musical, 2 minutos y 31 segundos, y los créditos van cambiando al ritmo de la música. La misma presencia de este tema originalmente feliz, que ha sonado anteriormente dos veces en el largometraje, cantado por Álex durante la paliza al escritor y tarareado luego por Álex en el baño del escritor, puede generar en la mente del espectador sentimientos contrapuestos, ya que justo antes Álex ha afirmado estar curado y por tanto puede que vuelva a utilizar esa música para sus futuros actos ultraviolentos.