26/10/2025
Que difícil es, que difícil es caminar con un peso en los hombros que aveces piensas que tus piernas fallarán en cualquier momento porque no lo soportas más. Y duele más cuando te toca expresar lo que sientes porque no encuentras las palabras para describirlo. Que difícil es, pero que fácil se hace disimularlo ante la multitud, ante tus compañeros y familiares. Muchas veces pasarás desapercibido/a y no notarán que algo no anda bien. Haces lo mejor que puedes con tal no ser una carga para nadie mientras algo se sigue rompiendo dentro de ti. Largo ha sido el camino, y más aún, no ha sido en vano. Dios conoce cada lágrima que recorrió tu rostro y conoce cada ocasión en la que no podías ni descansar.
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.”
San Mateo 11:28-30
Jamás, pero ¡jamás! Olvides quien eres. Podrías haber sido rechazado/a por el mundo, haber sido llamado/a por sobrenombres, pero Dios te dice con ternura y amor:
Hijo/a , te conozco mejor de lo que tú podrías conocerte. Y a ti te llamo mío/a.
Estuve, estoy y estaré contigo, no te detengas……… te amo.