12/02/2026
Aquí van mis fotos de mi último viaje a Florencia. Últimamente, creo que viajar de vez en cuando es lo que más aire me da. En este momento de mi vida es una dirección y crecimiento, no escapatoria. Mi alma necesita novedad, aventura y estímulo diferente que me es difícil de encontrar desde hace un año y medio en el sitio donde vivo y que, tras 12 años, dejó de ser Barcelona. De alguna forma ese duelo silencioso sigue durando, y el momento de transición, como toda transición llena de incertidumbre, tiene una temporalidad desconocida.
Tengo que confesar aquí, en esta cuenta de mi trabajo fotográfico (y hace años cada vez más unida con temas de terapia y astrología), que desde hace meses cada vez me cuesta más publicar en Instagram y FB, en general, en redes que te obligan a continuidad, formato corto, superficial, empaquetado y donde la profundidad puede ser nula porque lo que manda es el algoritmo y ese nos quiere a todos dopamínicos, zombis, adictos a lo rápido y consumible...
Podría decir lo que en español sonaría como “qué pereza” y sé que muchísimas personas se identificarían con ello, pero siento profundamente —y creo que es un sentimiento, además, colectivo— que refleja algo mucho más allá: el cansancio y hartazgo. ¿De qué? De máscaras. De sobreadaptarse a formatos, dinámicas y formas de comunicar que no son ni nunca han sido nuestras.
De sonar como clones solo para “ser vistos”. De publicar “con constancia”, “a ciertas horas” porque es la única forma de llegar a la gente y limitar nuestra cantidad de palabras a 2200 signos por descripción y X segundos por vídeos para que aparezca en el feed...
Nunca he seguido esos preceptos a rajatabla aquí; me rebelé a dejar de ser del todo yo, por eso tampoco nunca me hice viral (ni me interesa). Intenté un poco ser algorítmica más en mi nueva cuenta de astrología Born on Pluto, pero tras unos meses me di cuenta de que me agotaba de nuevo. Y no, no es pereza, ni falta de constancia ni disciplina. Era un fuerte rechazo interno a lo impuesto: a cómo se supone que deberíamos hablar, comunicar, mostrarnos, o “generar autoridad” para llegar con nuestro trabajo a las personas...
Veo que muchos nos cansamos de máscaras. Me fui a Substack a poder escribir con más longitud, donde las personas si entran es justo para leer largo y probablemente acabaré haciendo vídeos en YouTube, pero la pregunta no es tan simple solo como... ¿qué formato es mejor? A veces hablo de energía del momento, doy una entrevista sobre astrología y miro a la vez lo que pasa en el mundo, los cambios a nivel social y estructural que son inminentes y que necesitamos... Veo cosas que me duelen demasiado y cada dos por tres me hacen replantear las conductas del ser humano. Y de repente siento que lo que hago es tan minúsculo ahora y me pregunto si tiene sentido en ese momento colectivo.
Reconozco que me afecta todo mucho. Soy altamente sensible desde antes que tengo uso de razón y he dejado de convencerme por voces de gurús terapéuticos de que esa sensibilidad e intensidad en recibir el mundo y todo lo que acontece sea patológica y forme parte de una desregulación emocional y sea algo a corregir. Me niego a no poder ser yo solo porque al mundo le incomoda.
Me niego desde hace un año a meter en mi vida opiniones ajenas que me volverían a llevar a tratarme como ese proyecto en constante mejora que no es válido por sí solo para existir si no se trabaja y no evoluciona constantemente y donde la sensbilidad e intensidad no etén bienvenidas.
Entonces... aunque suene poco sexy, “me da pereza entrar en redes”. En IG sobre todo. Hay tanto fake, tanta basura que cada vez que entro salgo más rápido.
Llevo meses publicando muy poco y estoy en un dilema: por un lado, me sienta muy, pero muy bien, demasiado bien no hacerlo, y quiero preservarlo para mi salud mental y emocional. Por otro lado, esa red también me ayudó a conocer personas, profesionales y proyectos maravillosos y dejar ver mi trabajo cuando aún el algoritmo era cronológico y no elegía qué se muestra sí y qué no.
Y por otro lado, soy fotógrafa: se supone que ¿cómo voy a renunciar a redes visuales para publicar mi trabajo? No tengo respuestas. Ni como astróloga ni como facilitadora.
Pero sé que mi cuerpo, con el que cada vez iba conectando en los últimos años, habla cada vez más claro y alto: esto sí, esto no. Y las redes sociales, sobre todo IG y de formato corto(De TikTOk ni hablo, es una jungla en la que duré muy poco), es un NO rotundo.
Hay tanta vida fuera, y que tiene tan poco que ver con lo que hay cuando entramos aquí... Tanta salud mental mejora solo por dejar de mirar IG por unos días, sin decir semanas o meses...
Los emprendedores necesitamos nuevas maneras, formatos, ideas para hacer comunidad y llegar a las personas, de otra forma. Más allá del mar de basura, del ruido y de la IA mas usada, aquí estamos los del otro lado, que estamos hambrientos de profundidad, de intimidad, de conexión humana, de limitar lo online y volver lo más posible al formato físico, al tacto, a una mirada que no tendrá una pantalla de intermediario y después de la cual no te dolerá la cabeza (no sé cómo los demás, pero yo tengo a menudo migrañas largas tras horas de pantalla; hay algo que no está funcionando en todo eso).
Lo online iba a ser la panacea en la época de la globalización que prometía mucha libertad, sin embargo... como todo, tiene un precio. Y hay parte de esa libertad que se paga con otro tipo de esclavitud. Más aislamiento, menos contacto humano real. Más rapidez y ritmo antinatural, menos “una vida normal”.
Parece que aspirar hoy a ritmo orgánico, paz y calma es aburrido... Parece que aspirar a ello y a la vez querer la aventura por entrañas es antagónico, pero en el fondo no lo es.
Las RRSS son uno de los nuevos poderes y forman engranaje de un sistema mayor... Nos dejamos por años ir entrando en él... Y ahora muchos sentimos consecuencias: despertamos, nos vamos.
Y lo que quizá más asusta es saber lo que no se quiere, pero no tener ni idea de la solución ni hacia dónde es el camino. Porque TODO está cambiando a pasos agigantados: el mundo, la comunicación, el marketing...
Estamos —bueno, yo me siento— en un momento de vida donde estoy en una tierra de nadie hace buen rato y las únicas certezas son que mucho de lo que funcionó en el pasado ya no lo hace ahora. Y no hay manual para lo nuevo. Aún no hay lo nuevo. Solo una sensación de que algo grande está por venir, capítulos nuevos por abrirse... Astrología habla muy alto y claro de ese cambio en el mundo, pero otra cosa es como lo siente el cuerpo...
Y tocará recorrer ese camino sin precedentes, a lo valiente, pero sobre todo eligiendo a lo que a uno le dicen las entrañas. Ahí no me queda duda.
Si tenéis ideas, los que sentís algo parecido, sobre cómo seguir con nuestros trabajos y proyectos sin tener que vender el cuerpo y alma al diablo, os leo con placer, todos consejos e ideas serán bienvenidos ❤