04/02/2026
Cada año, cuando el sol de verano empieza a caer sobre el Río de la Plata, Playa Ramírez deja de ser solo un espacio de recreo y se convierte en un territorio de fe, memoria y herencia cultural. Aquí el agua se transforma en altar y la orilla en territorio de encuentro.
Devotos y curiosos llegan desde temprano. Se reúnen alrededor de un mismo gesto: ofrecer. Flores, frutas, pequeñas embarcaciones decoradas a mano avanzan lentamente hacia el agua. Mujeres, hombres, familias enteras —muchos vestidos de blanco o con tonos celestes— se internan en el mar con respeto, como quien cruza un umbral invisible.
La celebración de Iemanjá, madre de los mares, no es solo una fiesta. Es un rito ancestral que sigue vivo en Uruguay y que hunde sus raíces en las tradiciones afroatlánticas, especialmente en la religión yoruba y su diáspora por Brasil, el Caribe y el Río de la Plata. Aquí, el agua no es solo paisaje: es vínculo, es memoria, es lenguaje.
Iemanjá —o Yemayá— es invocada como madre primigenia, guardiana de las aguas y de las emociones humanas. A ella se le pide protección, salud, deseos cumplidos y también la posibilidad de dialogar con los ancestros. Cada ofrenda que flota mar adentro lleva una historia personal, íntima, muchas veces silenciosa.
Fotografiar este ritual fue ser testigo de una ceremonia de múltiples voces, donde lo espiritual y lo cotidiano conviven sin imponerse. Estas prácticas no pertenecen al pasado: siguen presentes, visibles y profundamente arraigadas en la vida cultural del Uruguay.
📍 Playa Ramírez
📅 02 de febrero
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