16/04/2023
Hace poco conversaba con mi mamá, regresaba de un intento de vacaciones que duró muy poco pero curó mucho, acerca de la importancia de tener tiempo para uno mismo.
Imagínense haber luchado años por encontrar el camino que amas y de repente empezar a odiarlo.
Esa es la señal que debemos identificar para entender que no le estamos dando el debido espacio a nuestra felicidad personal.
En estos pocos días lejos de casa, pude aprovechar en recuperar las cosas que me habían traído hasta aquí. Llevé conmigo mis tablas llenas de polvo, un poco de ropa y mi cámara, con el objetivo de volver a encontrarme con el mar, con esas viejas costumbres que me hacían soñar con una vida tranquila junto a mis hermanos, mi vieja y mi viejito.
En estos días compartí sensaciones increíbles, el hecho de simplemente compartir historias con gente nueva, me generó una nostalgia que hace mucho no sentía.
Una de las tardes salí a volar mi drone, solo, frente a un sunset hermoso, de esos que solo el norte de mi país te regala. De pronto apareció este botesito y cómo será la mente creativa, que en los momentos más inesperados, en los momentos de verdadera calma, uno empieza a imaginar tantas cosas.
Esta pieza justamente nace de ahí, de un momento verdaderamente creativo, mientras en paz imaginaba como una ballena acompañaba a este botesito en todo su trayecto.
No quería dejar este recuerdo a únicamente mi imaginación, así que me detuve a tomar unas fotos y les traje esta pieza a todos ustedes.
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