26/07/2025
Hace más de 10 años las cosas empezaron a cambiar para Torreón.
La violencia tenía a la ciudad convertida en un pueblo fantasma. La vida en el centro se terminaba cuando empezaba a caer la noche, los bares y restaurantes dejaron de abrir por temor a un atentado.
Hace más de una década, el mal se empezó a extirpar, y solo nos empezamos a quedar con los vestigios de aquellos tiempos violentos, tales como; "casas marcadas por las balas, monumentos a los desaparecidos, testimonios y experiencias de la gente".
Torreón es una ciudad que ha ido sanando poco a poco. Las secuelas y el dolor de lo vivido se apasigüan cuando un nuevo negocio abre sus puertas, cuando una familia regresa del exilio o cuando la vida nocturna vuelve al primer cuadro de la ciudad.
El 2013 significó un nuevo inicio, que coincidió con el nuevo gobierno federal, que era del mismo partido político que el gobierno estatal y municipal, por eso las estrategias y los recursos empezaron a fluir.
El gobierno municipal empezó a barrer con todos los negocios de los cárteles, se quitaron los casinos, se prohibieron los Table dance, las peleas clandestinas de gallos, carreras de caballos, los deshuesaderos, que solo servían para lavar dinero.
La policía municipal se desarmó y se hizo lo mismo con los estatales. Se creó el mando especial (que más adelante tuvieron muchos defectos, pero esa es otra historia). El cambio incluyó mejores equipos, mejores salarios y tecnología de calidad...
Torreón ya no es el mismo, ahora sus problemas son otros, propios de una ciudad que sigue creciendo.