13/06/2026
Salí con la cámara para documentar el inicio del Mundial en Guadalajara.
Pensé que iba a encontrar fútbol, banderas y festejos. Y sí, encontré todo eso. Miles de personas reunidas, familias enteras celebrando, aficionados llegados de distintas partes del mundo y una ciudad que por momentos parecía olvidarse de todo para vivir una fiesta colectiva.
Pero mientras caminaba también me encontré con otra historia.
A unas calles de la celebración, las madres buscadoras se manifestaban. Más adelante, la tensión creció y presencié un pequeño enfrentamiento con los granaderos. Fue un contraste difícil de ignorar.
Ese día entendí que no estaba fotografiando un partido ni un evento. Estaba fotografiando una ciudad.
Una ciudad que celebra, que se emociona, que recibe visitantes y llena sus calles de alegría. Pero también una ciudad que exige ser escuchada, que carga ausencias y que sigue buscando respuestas.
Después llegué a La Minerva y la fiesta continuó hasta donde alcanzaba la vista. Cantos, abrazos, risas y personas compartiendo un momento que probablemente recordarán durante muchos años.
Estas fotografías son el resultado de ese recorrido.
No hablan solamente del Mundial.
Hablan de todo lo que estaba ocurriendo alrededor.