16/09/2026
Más de 200 cineastas israelíes contra las amenazas a ‘NAZA’
Más de 200 cineastas israelíes han firmado una carta en apoyo a Yuval Abraham y Rachel Szor, directores de NAZA, después de que el ministro de Cultura, Miki Zohar, los acusara de «traicionar al país» y anunciara que intentaría revocarles la ciudadanía israelí. La reacción llegó después de que el documental recibiera el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia el 12 de septiembre. Entre quienes suscribieron inicialmente el escrito están Ari Folman, Shlomi Elkabetz, Ran Tal y Michal Aviad. Durante el 15 de septiembre, la iniciativa siguió creciendo y Variety contabilizaba ya alrededor de 1.500 nombres del sector cinematográfico adheridos a la petición.
NAZA incomoda por lo que muestra y, sobre todo, por quién lo cuenta. La película reúne el testimonio anónimo de 24 militares y miembros de la inteligencia israelí que describen desde dentro el funcionamiento de los sistemas utilizados para seleccionar y bombardear objetivos en Gaza, incluidos mecanismos apoyados en inteligencia artificial y cálculos previos sobre posibles víctimas civiles. El Ejército israelí rechaza esas acusaciones, cuestiona que puedan verificarse las fuentes anónimas y sostiene que las decisiones de ataque corresponden a personal militar. Benjamin Netanyahu calificó el documental de «incitación», mientras el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, ordenó estudiar posibles acciones legales. Buena parte de quienes cargaron contra la película lo hicieron antes de haberla visto completa.
La respuesta de los cineastas israelíes apunta directamente contra ese clima. En su carta denuncian una «campaña sin precedentes de incitación» y advierten de que la distancia entre el señalamiento público y una amenaza física contra Abraham y Szor «se está reduciendo». Reclaman que artistas y periodistas puedan investigar y cuestionar a su propia sociedad aunque el resultado incomode al Gobierno. Abraham ya había dicho en Venecia que quería que la película se viera precisamente en Israel porque las 24 voces que aparecen en ella son israelíes y proceden del aparato militar del país. El Gobierno puede intentar desacreditar a quienes colocan esas voces delante de una cámara. Cada amenaza contra los directores consigue, de momento, que más gente quiera escuchar lo que cuentan.