08/10/2023
LA CASA MALDITA
Derechos de autor: Jacqueline Sandoval 🌹
La muerte de mi padre, no sólo nos afecto emocionalmente sino económica y mentalmente al punto de casi perder la cordura.
La larga enfermedad que tuvo, hizo que nos sobre endeudaramos con mi hermano para tratar de costear su tratamiento. Vendimos algunas de nuestras pertenecías y mi madre hipoteco nuestra gran casa. Pero nada de esto logró alargar la vida de mi padre.
Éste al ver todo nuestro esfuerzo nos suplicaba que lo dejáramos morir ya a sus ochenta años decía estar cansado de luchar, pero nosotros no lo escuchábamos, cegados en nuestra lucha por mantenerlo a nuestro lado a cualquier costo.
Así paso durante dos años, sobreviviendo mediante máquinas que lo ayudaban a mantener sus órganos en funcionamiento hasta que llegó el momento que ni las máquinas lograron hacerlos funcionar.
Cuando nos dieron la noticia de que nuestro padre había mu**to, nos sentimos frustrados y dolidos por no haber podido mantenerlo por más tiempo a nuestro lado, pero cuando le vi su cara en el cajón, pude notar una expresión de paz y calma... Ahí entendí que papá solo quería descansar.
Recordé que hacía años no lo había visto sonreír, que sufría al verse conectado a esas máquinas y me sentí culpable, no por perderlo si no por haberlo retenido tanto tiempo con vida en contra de su voluntad.
Después del funeral, comenzaron a llegar los avisos de cobranzas, con Juan Carlos, mi hermano menor, trabajamos doble turno en una farmacia para poder juntar dinero para cubrir los gastos, pero esto no fue suficiente a los seis meses nos remataron la casa, por lo que tuvimos que ir a vivir a una vieja casa que mi padre durante muchos años atrás había heredado de su tía.
Al llegar la tristeza embargo mi corazón, recordé el tiempo en que mi padre estaba con buena salud y trabajaba bien a cargo de una gran empresa, no nos faltaba nada, vivíamos con lujos y sirvientes, no me explicaba como habíamos llegado a tal estado de miseria.
La casa era gigante y oscura, estaba en muy mal estado, los detalles en madera estaban totalmente apolillados y tenía un apestoso olor a animal mu**to.
Note la cara de decepción de mi madre y mi hermano al llegar a aquel lugar, por lo que tratando de cambiar el ánimo, les dije:
-No esta tan mal... Con un poco de pintura y limpieza será un lindo hogar -
Se que no me creían, pero por lo menos los animé a que se esforzaran a hacer de aquel lugar nuestro nuevo hogar.
Con el poco dinero que nos quedó, pintamos la casa de un color claro para darle luminosidad y cambiamos las cortinas, poco a poco iba tomando forma y se veía un poco más encantador, aunque el olor a podrido no abandonaba la casa. Pero eso era solo una detalle ya que el hecho de tener tantas cosas que hacer nos mantenía ocupados y distraídos del dolor.
Con Juan Carlos nos encargabamos del interior de la casa y mamá del jardín... Terminábamos cada día tan cansados que al poner la cabeza sobre la almohada nos dormiamos automáticamente, perdiendo el sentido del lugar en el que nos encontrabamos, despertando cada mañana con la extraña sensación de no pertenecer a aquel lugar.
Ya después de unos meses nuestra casa quedó aceptable para poder vivir tranquilamente, pero cuando pensamos que podríamos retomar nuestras vidas un nuevo problema surgió.
Mamá comenzó a tener un extraño comportamiento, cada vez que entraba a casa luego de trabajar en su jardín, llegaba con los brazos ensangrentados, la cara marcada con extraños mensajes que se hacía con las espinas de sus rosas, cuando le preguntábamos porque lo hacía, ella se hacía la desentendida y negaba haberlo hecho, llorando como una niña por no creerle.
Mi madre en ese tiempo tenía más de setenta años, por lo que pensamos que se estaba volviendo senil y decidimos llevarla a médico.
Alzheimer fue su diagnóstico, esto para nosotros fue devastador, no queríamos pensar en perder a mamá y menos aún verla perder la razón. Ella no sólo era mi madre... Era mi pilar, mi guía, mi confidente y mi mejor amiga, sentía tanto dolor verla en ese estado, con su mente ida y sus conversaciones sin sentido.
Con mi hermano debimos trabajar menos horas y turnarnos para cuidarla y no dejarla sola durante el día, pero luego ya no solo debíamos estar atentos de día sino también durante la noche.
De madrugada se despertaba gritando, decía que los demonios venían por ella, lloraba y pateaba como si fuera una niña con berrinches, con mi hermano no lográbamos contenerla, tenía una gran fuerza inexplicablemente nos lanzaba a mi hermano y a mi a metros de un solo golpe. Esto estaba totalmente descontrolado, por lo que no tuvimos opción que aceptar la proposición del médico de internarla en una clínica psiquiátrica.
Después de un tiempo con el tratamiento mi madre parecía haber recuperado la cordura, pero aun así se rehusó regresar a casa, ella sentía miedo de ese lugar con solo mencionarselo.
Con mi hermanos nos sentíamos muy triste y solos, esto también lo comenzó a afectar, en las noches ya no dormia bien, despertaba en la madrugada llorando y gritando frases incoherentes, las cuales no recordaba al día siguiente. Cada vez las cosas iban empeorando, ya en las noches casi no podía dormir por más cansada que estuviera, escuchaba portazos y pasos en mi pieza, el cansancio me hacía suponer que era Juan Carlos, por lo que trataba de no darle importancia y solo me cubría completamente la cabeza para ignorarlo y que se fuera a dormir.
Cada noche su comportamiento era peor, de mi habitación se escuchaban sus gritos, luego escuchaba sus pasos haciéndome perdé la paciencia, hasta que en algún momento por la rabia del cansancio y por no poder dormir decidí ir a enfrentarlo y dejar de ignorarlo.
Me saque las cobijas de la cara llevándome una gran sorpresa que me paralizó y me hizo sentir un miedo jamas antes experimentado.
Frente a mi cama había un hombre el cual pensaba que era Juan Carlos, pero al verlo bien me di cuenta que era un hombre mayor, de cara desfigurada talvez por algún accidente, tenía la nariz quebrada con una fractura expuesta y sangrante, la boca deshecha soltando una mezcla de dientes molidos y sangre, un ojo reventado y la garganta abierta, la escena era espeluznantemente aterradora, mi cuerpo temblaba y sudaba por el miedo que me causaba aquel ser que se acercaba hacia mi, con un ma****lo en la mano... Me cubrí la cara con las manos y comencé a gritar... En el momento llego Juan Carlos y me abrazó fuertemente preguntando que había sucedido. Le conté que había un hombre en la casa y salió en su búsqueda, pero de aquel hombre no quedaba ni rastro.
Al calmarme Juan Carlo me comentó que él también había visto extrañas cosas en la casa pero por miedo a que no le creyera y que también terminará internado en un psiquiátrico, había guardado silencio.
A él se le habían aparecido dos pequeñas niñas, con el cuello cercenado y con unas tijeras en la mano.
- esas fueron en las noches en que debí despertarte por tus pesadillas -
Pregunté
-si hermana fuero esas noches, solo que yo no estaba dormido cuando vi a esas niñas, ellas estaban en mi habitación y decían que venían por mi, que seria parte de esta casa así como ellas-
Esto me aterro, pero para tranquilizarlo le dije que solo era producto del cansancio y de las tristezas vividas por los cambios, pero que solo nos estábamos sugestionando, que todo estaba en nuestra mente y así logramos tranquilizarnos, a pesar que no creíamos totalmente en mis palabras, preferimos aceptar esa teoría que nos mantuvo en calma durante algunos días.
Aunque las pesadillas se hacían cada vez más frecuentes. Sabíamos que algo muy siniestro estaba en nuestro alrededor pero no teníamos opción de irnos de aquella casa, pero en un el momento todo empeoró y las pesadillas se hicieron algo real.
Cierta noche desperté nuevamente por los gritos desesperados de Juan Carlos, pero estos ya no llegaban desde su habitación sino del jardín.
Me levante y tomé una linterna para salir en busca de mi hermano. La escena era espeluznante... En medio de la oscuridad estaba llorando y gritando, con las manos ensangrentadas por haber cavando en la tierra, sus uñas ya no existían en su lugar solo estaban sus dedos con la piel expuesta cubierta de sangre. Me acerque lentamente y en silencio para no despertarlo de su estado de sonambulismo, pero al alumbrar el agujero que había cavado, descubrí un macabro hallazgo, había una innumerable cantidad de osamentas enterrada en nuestro jardín, por el tamaño de los huesos pude deducir que eran humanos tanto de niños como de adultos, el terror se apoderó de mi dejándome paralizada por algunos minutos... Luego de un largo tiempo recupere la cordura y levante a mi hermano y lo lleve a casa.
No me explicaba como era posible que tantos cadáveres hayan estado enterrados en nuestra casa, espere a que amaneciera y llame a la policía para dar el aviso.
Cuando hicieron las excavaciones nos dijeron que habían más de cincuenta cuerpos enterrados en nuestro jardín, según las investigaciones arrojaron que todos habían sido víctimas de sacrificios satánicos, los cuales torturaron antes de cercenar sus gargantas, cada víctima había sido secuestrada por la tía de mi padre quien precedía aquellos cultos.
Ella a cambio de esos sacrificios había obtenido una gran fortuna, la cual también tenía enterrada en el jardín.
En un principio tuve mis reparos para quedarme con aquella fortuna, puesto que sabía que ese dinero no había sido obtenido de forma limpia, pero al no tener otra alternativa económica para irnos de esa casa decidí quedarme con una parte y lo demás lo done a obras benéficas para no sentirme tan culpable.
Después de aquel descubrimiento se llevaron los restos de las personas enterradas y les dieron una sepultura como corresponde para que así sus almas descansarán en paz, en cuanto a la casa la quemamos y la mandamos a demoler e hicimos construir un parque.
En cuanto a mamá la sacamos de la clínica y la llevamos a vivir con nosotros a una nueva casa que compre, puesto que ella nunca estuvo mal de la cabeza, solo fue la primera víctima de los acosos de aquellos espectros.
Ahora vivimos tranquilos mamá nos pidió perdón por no contarnos el secreto de aquella casa, puesto que ella sabía todo con respecto a la tía de papá, ya que él le había contado el porque se había alejado de ella. Pero mamá para no asustarnos prefirió guardar silencio para que asi nos sugestionaramos, poniendo en peligro no sólo su vida sino también las nuestras.
Desde ese momento prometimos jamás escondernos nada y hablarnos con la verdad, puesto que omitir es igual que mentir con el silencio y sus consecuencias son igual de graves.
Después de unos años le llegó el momento de partir de mamá pero a diferencia de lo que hicimos con nuestro padre ya no la retuvimos en contra de su voluntad con costosos tratamientos, a pesar que nos dolía perderla, sólo dejamos que la vida siguiera su curso como debe ser, para que se reencontrara con nuestro padre.
Fin
Jacqueline Sandoval 🌹https://www.facebook.com/jacqueline.sandoval.relatos/