02/08/2023
Es ahora cuando me siento con un poco de fuerza para poder dedicarte unas palabras.
Chema, mi Chemi... cuántas cosas te tengo que agradecer y cuánto me has enseñado. Aún me parece irreal todo esto que te ha ocurrido, y de lo más injusto, ya que todos los que te conocen saben que eres una persona llena de vida, alegría y bondad. Nunca tienes una mala palabra para nadie, ni un no por respuesta, ni nada por el estilo.
Eres el maestro de mucha gente, me incluyo, y ya no solo en el ámbito de la equitación, sino en la vida.
Siempre me has dicho que eres como mi segundo padre, aunque lo decías bromeando cuando se me ocurría alguna locura de esas que te hacían reir, ambos sabemos que había mucha verdad en ello.
Un cachito de mí se va contigo. Son muchos años los que hemos pasado juntos, riendo, m***ando y compartiendo momentos inolvidables para mí.
Siempre me voy a acordar de tus abrazos, Chemi. Esos que me dabas cuando me bajaba del caballo frustrada, o sacada de quicio, o alegre porque había conseguido algún ejercicio que no me salía. Tus "bien m***ado!", "Así se m***a a caballo!", "Venga, vete cambiado así a tu casa!".
Muchas por compartir conmigo tantos años, y sobre todo, por compartir tus conocimientos y enseñarme a ser un poquito mejor en todo cada día.
Ahora, me despido de ti Chemi, pero sabemos que no es un hasta nunca, es un hasta luego. Sé que has entrado al cielo cambiando al tranco, con una sonrisa de oreja a oreja como siempre tienes.
Gracias por todo, mi maestro.