15/03/2025
La suerte de mirar la vida de cerca
Hay un privilegio en esto de hacer fotos que nadie menciona cuando empiezas.
No es solo el de capturar momentos, sino el de estar allí.
El de ver la vida de otros desde dentro, sin ser parte pero siendo testigo, acompañando sin interferir, documentando sin alterar nada.
Hay personas con las que el vínculo es breve, un instante, un disparo, una boda que nos une y luego nos deja en caminos distintos.
Pero hay otras con las que la historia sigue.
Y ahí está la magia.
El tiempo contado en imágenes
A ellos dos, o mejor dicho, a ellos tres, los hemos fotografiado muchas veces.
Primero el noviazgo.
Luego la boda.
Y ahora este momento.
El de la espera, el de la anticipación, el de esa felicidad que es mitad presente y mitad futuro.
La vida son ciclos, sorpresas, gente que va y viene, cosas que empiezan y otras que terminan.
Pero en medio de todo eso, estamos los fotógrafos, guardando lo que pasa para que nadie tenga que confiar solo en la memoria.
Porque a veces, la mayor sorpresa es encontrarse con imágenes que uno ni recordaba haber hecho.
Fotos en analógico, disparadas sin prisa, dejadas al azar de la química y el papel.
Y cuando las revelas, ahí está.
Un tesoro inesperado.
Como la vida misma.