07/09/2021
El domingo falleció mi madre. Un cáncer de pulmón se la llevó sin haber fumado nunca tras dos meses en el hospital. El dolor es indescriptible porque no solo era mi madre, sino mi mejor amiga, padre, mentora y compañera de piso.
Esa persona a la que te apetece llamar todos los días para preguntarle qué tal su día y contarle el suyo. Ahora es como si tuviera un agujero en el pecho en carne viva, que, con el tiempo, imagino que se irá curando, saldrá piel y parecerá que el hueco es menor, pero siempre estará ahí.
Y es que, queda feo que lo diga, pero mi madre era una persona muy especial. Tenía amigos/as de distintas edades de todos los sitios donde había estado, aunque Galicia ocupaba un lugar especial y es verdad que su humor así lo demostraba. Pero además tenía una fortaleza moral envidiable, siempre auténtica y sincera además de un gusto por todo impecable.
Me alegro que algunos de mis amigos la hayan conocido, los que lo habéis hecho siempre me habéis dicho que ahora me entendíais mejor.
Me acordaré todos los días de mi vida de tí mamá, sé que luchaste más de la cuenta por mí. Y es que la persona más importante de mi vida se ha ido y aunque la soledad parece la mejor compañera, espero que con el tiempo no sea así y parecerme aunque sea solo un poco a tí. Caminante no hay camino, se hace camino al andar…
Te quiero mamá y nunca querré a alguien tanto.