01/08/2021
Escuchando a Kiko Veneno en un Altea azul yendo a la manga me planteo seriamente tomarme el mes de Julio de descanso. Y una mi**da pienso después al llegar a mi casa. Busco un cuaderno y me pongo a escribir el libro que anunciaba en la anterior publicación. La mesa blanca en mi balcón, víctima de la hora antes de ir a mi trabajo ya no será el escenario donde estaré. Ahora lo complicado es elegir la habitación en la cual escribiré lo que en desgracia no será mi carta póstuma.
El simple hecho de escribir hace que te pasen cosas o mejor dicho, pensar que te pasan cosas que merecen la pena de ser escritas. Grabando todo lo que puedo,recién levantado, acumulando cintas para agosto, como la historia de la cigarra y la hormiga. Escribiendo como excusa para así motivarme a hacerlo de vez en cuando. Sinceramente el calor te motiva a meterte en una buhardilla a digitalizar cintas frescas, no solo por el estado, sino por lo que han tenido que registrar.
Se me olvidada, las cuatro fotos que estáis viendo son de mi viaje a Mojácar, del descanso de los denominados viajes, viajes más parecidos a un paso en el camino que a un simple viaje, ya que los viajes hace tiempo que dejaron de ser estancias y recorridos entre dos puntos. He preferido no subir fotos comprometidas porque ahora soy consciente de que la gente verdaderamente lee esto y ve las fotos.
Para que sigáis sin entenderme y para tirarme el rollo, subo cuatro fotos para que tú te imaginas cosas que son impresionantes, cuando estás fotos son porque mi cámara, una vieja Casio, no sabe hacer fotos con baja luz. Aún si me gusta el color y lo que para mi y nosotros representa. Las fotos son familiares para las personas que están dentro de la familia, no para el que se las encuentra dentro de un cajón, limpiando la casa de sus abuelos.
Nos vemos, aunque esta vez será en vídeo. Un abrazo amigos
E.2021