07/04/2026
Siento que vivimos anestesiados por el estrépito. Nos perdemos en una coreografía absurda de guerras, fronteras que solo existen en los mapas y esa búsqueda frenética de una viralidad que se evapora en segundos. Nos emborrachamos de fama, de dinero, de unos egos tan inflados que apenas nos dejan espacio para respirar. Jugamos a tener poder sobre el otro, olvidando que el poder es, en realidad, una ilusión de cristal.
Mirar al espacio es mi forma de volver a casa, de que el universo me ponga en mi sitio con una delicadeza abrumadora. Me baja a la tierra, irónicamente, para recordarme lo que soy, apenas un latido en una línea de tiempo de miles de millones de años. Somos un minúsculo punto, un parpadeo en la historia del cosmos, y aun así, nos creemos el centro de todo.
Encuentro una calma extraña en esa negrura. Me imagino la ausencia total de ruido, ese silencio absoluto donde las etiquetas no sirven de nada. Quizás por eso me fascina tanto la Luna. Por eso he seguido la misión Artemis con los ojos limpios, con la curiosidad intacta de ese niño que todavía vive en mí y que se asombra ante lo que somos capaces de conseguir pero con una reflexión personal que podemos aplicar a un sentimiento que conocemos de sobra, buscar en el espacio la paz que nos falta en casa.
📷 Hice esta foto de la luna con un teleobjetivo de 600 mm espero que os guste.