19/07/2026
Sanah et Imran
Hace unos días me volvía sola en el ferry con mi Citroën Xsara de estar unas semanas en Ibiza y Formentera buscándome la vida como fotógrafa. Estaba frustrada y angustiada porque no estaba en mis planes volver más pobre que a la ida.
Me esperaban 9 horas de viaje y me puse a editar fotos. Y justo a mi lado se sentaron Sanah y la pequeña Imran.
Pasaron las horas y veía a Imran y pensaba: le quiero hacer fotos, le quiero hacer fotos, le quiero hacer fotos. Hasta que me presenté. Le dije a Sanah, la mamá, que era fotógrafa y que si podía hacerles fotos. Y así fue.
Viven en París y, para lo mala que soy con los idiomas, pude defenderme hablando un poquito en francés. Y yo misma pensé: ¡Hostia! ¡He podido “entenderme” con ella en francés!
Del inglés mejor no hablo.
Resumiendo, me volvía al pueblo más pobre que nunca, pero conocí a Sanah y a Imran. Y en las pocas horas que habíamos compartido, Sanah me dijo que cuando quisiera tenía casa en París.
No me hicieron más rica en dinero, pero conocí a dos personas con buen corazón. Y es una de las pequeñas cosas que s**o en positivo de este viaje al que me enfrenté solita con mi coche y, pa’ qué engañarnos, quitando que Ibiza y Formentera son islas preciosas, los días que pasé en Ibiza fueron bastante duros mental y físicamente.
Merci Sanah et Imran 🤍