DISEÑO DEL PAISAJE
Convertimos un olivar técnicamente desertificado en un “bosque jardín”. De un único producto de cosecha intensiva (aceituna) hemos diversificado por cien a la vez que aumentamos la producción de aceituna. De un entorno sin vida, aburrido y anti-estético hemos creado un gran valor no sólo agrícola sino medio-ambiental, estético y recreativo. En lugar de agricultura marginada de
la actividad humana la hemos integrado así generando interés en la vida rural. Consideramos las plantas como biproductos. No hacemos compost sino creamos bancales profundos y cada bancal es en si un montón de compost permanente en continua evolución que se autoalimenta. Así, como sucede en el bosque, establecemos equilibrio en evolución. Movimiento de Tierras:
Volvemos a convertir el olivar en un bosque artificial, imitando y acentuando las características del bosque natural. Si antes se empleaba máquinas para allanar y desaguar ahora las usamos para hacer el contrario. Creamos desniveles, terrazas, bancales profundos y charcas de manera que la lluvia pose y infiltre en el suelo o se canalice hacia las charcas así empapando el suelo y recargando el acuífero. Plantación:
Imitamos la dinámica sistemática del bosque: Sinergia, Simbiosis, compañerismo entre especies. Con el fin de establecer canopía con árboles, traza foliar de media alturas con arbustos y cobertura del suelo con plantas bajas. Así conseguimos aprovechamiento total del fotosíntesis en 3D y evitamos la radiación de infrarrojas en contacto con el suelo. Mantenemos en cuenta el acompañamiento de sistemas radiculares de la vegetación, tanto entre las raíces como las ramas, tanto por encima como por debajo de la superficie. Debe haber la mayor diversidad de características posible. ( leguminosos, perineales, anuales, vivaces, trepaderas, arrastraderas, arboles, arbustos, generadoras de bio-masa, floriferas para insectos, meliferas y bayas para pájaros. Creación de micro-climas para cítricos y especies sub-tropicales o tropicales. Son claves las leguminosas como mejorante de suelos por su aporte y fijación de nitrógeno atmosférico al suelo. También es clave emplear especies como pioneros rápidos y generadores de biomasa que luego darán lugar a especies lentos y nobles como la encina. Creamos “bordes” en las cuales haya contrastes abruptos de suelo profundo y húmedo con suelo duro y seco. En estos bordes es donde la mayor actividad micro-biológica, insectívora, reptil y animal toma lugar. Aquí las plantas pueden buscar la humedad o la sequedad según ellas mismas requieran. Establecemos medios acuáticos para flora y fauna acuáticas. Plantamos próxima a la vivienda especies más a menudo necesitados como las hierbas aromáticas y cultivos hortícolas y/o la huerta tradicional. Incorporamos la plantación para la transpiración de aguas negras y grises de la vivienda plantas acuáticas y depuradoras de agua o macrófitas (Totora, Enea, Typha, Papiro, junco, etcétera) las cuales se establecen en diferentes charcas para depurar este agua o por sistema de zanja de tubo agujereado en gravilla intensivamente poblada de estos especies u otros que requieren agua rica en nutrientes. Flora:
Empleamos plantas autóctonas principalmente, aunque también algunas foráneas de fácil adaptación (las cuales, debido a la agricultura intensiva, han sido suprimidas). Estas conforman gran parte del paisaje y prosperan con gran facilidad, colonizando zonas donde antes no se encontraban y rehaciendo el ecosistema del bosque. Entre ellas nos encontramos algunas como la hierba del curry o manzanilla bastarda, Salvia microphylla las cuales son atrayentes de insectos, aromáticas autóctonas (tomillo, santolina, orégano, salvia, lavanda y cantueso..., setos como el romero y el mirto, arbustos como el Aladierno, la Madreselva y la Jara pringosa, leguminosas como la Retama, tipos de carretón o trébol (medicago orbicularis, medicago polymorpha , medicago sativa …) los cuales, además de leguminosos fijadores de nitrógeno, son muy útiles como cobertura vegetal, y después del desbroce como acolchado. Plantamos arboles como acacias, casuarinas y demás leguminosos meliferos y mejorantes de suelo. En todas partes se dispersan tipos de lentos crecimiento, como los quercus (quejigo, encina, alcornoque) que acabarán siendo los más dominantes del bosque definitivo.