02/09/2026
En un hormiguero ibérico no todas las obreras son iguales. La misma colonia produce individuos con cabezas enormes y mandíbulas de triturar junto a obreras diminutas con patas de velocista, y cada una tiene un trabajo distinto.
La hormiga granívora (Messor barbarus), la que forma largas hileras negras cargando semillas por los caminos de media España, tiene un polimorfismo de castas espectacular. La obrera mayor, con una cabeza desproporcionadamente grande y mandíbulas macizas, tritura las semillas más duras dentro del nido. La obrera menor, mucho más pequeña y ágil, sale a buscar, transportar y explorar. Entre ambas existe un gradiente continuo de tamaños intermedios.
La hormiga carpintera roja y negra (Camponotus cruentatus), una de las mayores hormigas de Europa, presenta otra estrategia. Su soldado tiene una cápsula cefálica ancha y reforzada que usa para bloquear las entradas del nido como un tapón viviente. La obrera, más esbelta, se encarga de la recolección y el cuidado de la cría.
Mismo principio, dos soluciones distintas: triturar semillas frente a defender la puerta. La forma de la cabeza cuenta la función del individuo 🐜🔍🌿