14/09/2026
El viernes 11 fui con mi madre al Coliseum de Coruña.
La historia se remonta a 1998, cuando tenía 8 años y mi madre puso nueva música en un viaje en coche. Canciones que nos llegaron al corazón y que nos han acompañado a las dos desde entonces. A mi madre le ha llevado a comprar cada caset y CD de la banda, sumarse al club oficial de fans y a ir a 5 concierto de su gira de este año, aunque estoy segura que ella no lo simplificaría tanto y explicaría lo que significan para ella cada una de las canciones de la banda. En mi caso, me llevó a berrear en el coche, junto a mi hermana y mi madre, cada canción de los primeros discos (siendo una tortura para mi padre y mi hermano), a seguir cantando esas canciones y a llorar con ellas en los momentos difíciles; a cantar de primera “21 de enero” en el karaoke, al principio sola y ahora con mi marido (al que le encanta especialmente por esas campanas del principio y su videoclip) y a ir al concierto de La oreja de Van Gogh en Coruña y llorar, reír y saltar en primera fila, acompañada de mi madre y con una marcarrilla (estaba un poco resfriada y al día siguiente tenía la boda de unos de mis mejores amigos, no quería empeorar).
Este grupo ha sido un compañero en el camino, siempre con Amaia. Al saber que volvían a estar juntos, no podía perderme la oportunidad de revivir toda una vida de viajes en coche con mi madre y noches de karaoke con familia y amigos.
Estas son algunas de las fotografías emotivas que pude hacer esa noche. Habrá más, pero estas son algunas de las imágenes que hicieron que me saltasen las lágrimas (en cuanto a canciones, hubo unas pocas más con las que lloré).