20/07/2026
No confundamos al enemigo.
Hoy, mientras Sincé celebra el Encuentro Nacional de la Pollera Colorá, uno de los eventos culturales más importantes del Caribe colombiano, una protesta mantiene bloqueada la principal vía de acceso al municipio.
Quienes creen que con esta acción están castigando a la empresa prestadora del servicio de energía, se equivocan. La empresa no está perdiendo el jornal del día. Quienes lo pierden son los vendedores ambulantes, los artesanos, los transportadores, los pequeños comerciantes, los emprendedores y cientos de familias que durante meses esperan esta fecha para recuperar parte de su economía.
Hoy no se está golpeando a una empresa; se está golpeando la cultura, el turismo, la economía y el esfuerzo de todo un pueblo. Se está afectando una tradición que durante décadas ha puesto en alto el nombre de Sucre y de la región sabanera.
La protesta es un derecho constitucional y merece respeto. Pero ese derecho también exige responsabilidad. Cuando una manifestación termina convirtiendo en víctimas a quienes nada tienen que ver con el conflicto, deja de cumplir su propósito.
Mi llamado es a la sensatez. Si las reclamaciones son contra la empresa, que la presión recaiga sobre quien tiene el deber de responder. No sobre un pueblo hermano que hoy solo quiere abrir sus puertas para celebrar su cultura, recibir a sus visitantes y trabajar honradamente.
La cultura no puede convertirse en rehén de un conflicto ajeno. Los pueblos hermanos se respetan, se cuidan y se solidarizan entre sí.