31/07/2026
Habacuc su nombre significa “el que abraza” o “abrazo”.
El libro de Habacuc es único en su género porque no es una profecía dirigida a Israel sino más bien un diálogo entre el profeta y Dios. Su ruego en medio de la oscuridad era un avivamiento. Su mensaje es que el justo vivirá por fe y al final aunque estemos rodeados de turbulencias, debemos confiar en que Dios es fortaleza y salvación nuestra. Habacuc termina así porque aprendió a confiar en Dios y a vivir por fe en el camino de Dios, a pesar de las circunstancias adversas.
Habacuc sabe que Dios es bueno, por lo que su primera pregunta es: ¿Por qué tolera Dios el mal?
La respuesta es porque Dios no busca destruir prontamente sino guiar al arrepentimiento y cuando el hombre falla en eso, usa su propio mal para cumplir sus propósitos. (Habacuc 1:2) Dios usa continuamente el mal para juzgar al mal hasta que no quede nada que juzgar.
La segunda pregunta de Habacuc es: ¿Por qué el Señor nos muestra la iniquidad y la injusticia?
Habacuc veía la violencia, y la injusticia a su alrededor. Se preguntaba dónde estaba Dios y por qué Dios no arreglaba las cosas rápido. ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea la injusticia? Esta era y es una excelente pregunta. Lo hace para librarnos de ellas, manteniéndonos humildes en todo momento, para valorar más la salvación, para mostrarnos lo que nosotros mismos podríamos haber sido. Para hacernos ver el fruto de la maldad del pecado, para que podamos pasarlo de largo y odiarlo, y no caer en él nosotros mismos. Para hacernos admirar la gracia de Dios cuando salva a los pecadores, siendo nosotros en el pasado uno de ellos pero que ahora por gracia hemos sido salvos.
Al final la respuesta de Dios es que no siempre será así. Un día, el mal será derribado y los inocentes, los esclavizados y los pobres finalmente experimentarán Su justicia. Solo debemos confiar plenamente en Dios en medio de todo mal. En Su Amor, Ma Gab