01/07/2020
|| El acto de abrir los ojos.
Solo pobalo una vez, un árbol o al menos una porción considerable de cielo que pueda verse desde cualquier lugar, ni siquiera tiene que ser un cielo azul, de alguna u otra manera la luz del sol siempre se hace sentir. Acostúmbrate a ver un momento el cielo cada mañana y de pronto serás consciente del aire que rodea y el olor de la frescura de la mañana que se te concede entre el sueño y el trabajo. Pon atención y pasaras el resto del día con una satisfacción reminiscente y un sentimiento de coexistencia con la naturaleza. Gradualmente y sin esfuerzo el ojo se entrena a sí mismo para poder transmitir numerosos y pequeños placeres, a contemplar la naturaleza y las calles de la ciudad, apreciar la inagotable diversión de la vida cotidiana. Esto es para el ojo entrenado artísticamente solamente para el inicio del viaje, lo principal es el comienzo, el acto de abrir los ojos.