26/01/2026
A 29 años del crimen de José Luis Cabezas, su figura se alza como un símbolo imborrable del periodismo valiente. Su legado sigue vivo en cada cámara que se levanta para denunciar una injusticia, respaldar un reclamo social o enfrentar a los poderosos. Cabezas está presente, hoy y siempre, en la mirada de quienes usan la imagen como herramienta de verdad.
Pensábamos que la violencia contra la prensa y la disidencia era un capítulo superado de nuestra historia. Sin embargo, regresan los mismos discursos de odio, renovados en su forma pero iguales en su esencia, ofreciendo espejismos de orden a cambio de silencio. Y cuando la palabra se niega a callar, responden con represión: balas de goma, gases lacrimógenos y un resentimiento que se manifiesta, miércoles a miércoles, en las puertas del Congreso. Ese "odio cósmico", como lo llamaría Héctor Germán Oesterheld, que hace poco casi cobra la vida del periodista Pablo Grillo y que nos obliga a seguir exigiendo justicia, ahora también por él, en una lucha que pronto cumplirá tres décadas.
La historia que une a Cabezas con este presente es tan brutal como elocuente. En el verano de 1996, el reportero gráfico tomó la primera fotografía pública del entonces misterioso empresario Alfredo Yabrán, quien alguna vez equiparó ser retratado con "recibir un tiro en la cabeza". Esa imagen se transformó en un ícono del periodismo de investigación. Un año después, en enero de 1997, durante una cobertura en Pinamar, Cabezas fue secuestrado y asesinado con dos disparos en la cabeza, para luego ser incinerado dentro de su propio automóvil. Las pesquisas judiciales establecieron que el crimen fue ejecutado por una banda liderada por el policía bonaerense Gustavo Prellezo.
En 1998, la Justicia señaló a Alfredo Yabrán como autor intelectual del homicidio. Poco después, al ser allanada su vivienda para su captura, Yabrán se suicidó. Aunque otros integrantes de la banda fueron condenados, con el tiempo recuperaron la libertad. Hoy, ninguno permanece tras las rejas.
Ayer, como cada 25 de enero, la memoria de José Luis Cabezas y su compromiso volvieron a convocarnos. En la esquina de 6 y 51, donde se erige el monumento en su honor, el Sindicato de Prensa Bonaerense y la Fatpren organizaron una jornada cultural que incluyó una radio abierta. En ella, tomaron la palabra Fabián Grillo, padre de Pablo; el periodista de investigación Ricardo Ragendorfer, compañero de Cabezas en la Revista Noticias; y las secretarias generales Carla Gaudensi (FATPREN) y María Laura López Silva (SIPREBO), quienes leyeron el documento final. El acto cerró con la histórica foto colectiva, que esta vez tuvo como escenario la instalación visual cooperativa "Cámara Acción", dirigida por la artista plástica Patricia Enriqueta.